¿Qué es el riesgo cardiovascular?
Sofia F Hernández Rodriguez
El riesgo cardiovascular es la probabilidad que tiene cada persona de sufrir una enfermedad cardiovascular, es decir aquellas que afectan el funcionamiento del corazón o de los vasos sanguíneos, como infarto de miocardio, hemorragias cerebrales, embolias, entre otras. Esta probabilidad depende, en gran medida, de determinados factores que pueden ser modificables o no modificables.
Dentro de los no modificables encontramos aquellos sobre los que no tenemos control, como los antecedentes familiares, la edad, el sexo o nuestra ancestría. En contraste, los factores de riesgo modificables son aquellos sobre los que podemos actuar con medidas preventivas para reducir el riesgo de padecer la enfermedad a través de cambios en el estilo de vida. Entre estos podemos encontrar: el consumo de tabaco, la presencia de dislipemia (niveles elevados de colesterol en sangre), hipertensión arterial (aumento de la presión de la sangre a nivel de los vasos sanguíneos con un valor igual o mayor a 140/90 mmHg), diabetes, obesidad, el sedentarismo y el estrés.
En conjunto, todos estos factores influyen directamente en tener un determinado riesgo global para sufrir un episodio cardiovascular durante el desarrollo de nuestra vida.
¿Cómo se calcula el riesgo cardiovascular que tiene una persona?
Actualmente en el mundo se tienen escalas que estiman el riesgo que tiene un individuo de presentar enfermedades cardiovasculares en un plazo de 10 años. En México se utilizan las siguientes escalas:
- Clasificación de riesgo cardiovascular Framingham.
- La calculadora de riesgo cardiovascular AHA.
Para llegar a un diagnóstico en México el personal de salud debe realizar un análisis de la historia clínica, enfocada a distintos puntos como: exploración física, edad, sexo, antecedentes familiares con enfermedad cardiovascular, antecedentes nutricionales y la presencia de alguna enfermedad de base, además de considerar análisis de laboratorios o estudios complementarios donde se pueda orientar el personal de salud a un diagnóstico.
¿Cómo se maneja el riesgo cardiovascular de una persona?
Posterior a la evaluación por parte del personal de salud, y una vez que se establece que la persona presenta riesgo cardiovascular o se diagnostica alguna complicación/enfermedad cardiovascular, el personal de salud marcará la pauta dirigida a un tratamiento farmacológico o no farmacológico.
Cuando los estudios de laboratorio resultan por arriba de los valores de referencia, el personal médico indicará un tratamiento farmacológico con el objetivo de estabilizar dichos niveles. Entre las sustancias evaluadas en este tipo de pruebas de laboratorio podemos encontrar el colesterol y los triglicéridos. Es importante considerar la historia clínica de la persona y, en caso de ser posible, analizar cómo se han movido los niveles de estas sustancias en determinado tiempo. La evaluación constante de los niveles de estas sustancias también ayudan a poder llevar un seguimiento de la efectividad del tratamiento.
Por otro lado, si se encuentra un individuo que presenta niveles ligeramente fuera de los valores de referencia el personal de salud dirige el tratamiento preventivo, es decir no farmacológico, donde se le sugieren cambios en el estilo de vida, tales como ejercicios, dieta, y tener seguimiento con el personal de salud.
¿Y cómo sabe el personal cuáles son los valores de referencia?
Actualmente en el mundo existen guías internacionales y nacionales que determinan las cifras que nos indican el parámetro de salud donde nos encontramos.
En México se utilizan las Guías de Práctica Médica (GPC), para que el personal de salud oriente el diagnóstico.
Para la medición de la presencia de hipertensión arterial se usa la GPC que establece que cuando un individuo presenta 140/90 mmHg en la toma de su presión arterial, debe iniciarse el protocolo de diagnóstico para considerarlo como posible hipertenso.
Para la valoración de presencia de obesidad, se necesita la toma de estatura y peso, y la determinación del índice de masa corporal (IMC) el cuál se estima mediante una fórmula establecida (IMC= Peso(kg)/altura(m)2). De acuerdo a la GPC, podemos considerar como peso bajo cuando el IMC es menor a 18.5, peso normal entre 18.5 y 24.9, sobrepeso entre 25 y 29.9, obesidad I entre 30 y 34.9, obesidad II entre 35 y 39.9 y obesidad III cuando el IMC es mayor a 40.
En lo que respecta al perfil de lípidos, que incluye colesterol y triglicéridos, éste se determina mediante una química sanguínea y la GPC considera como valores de referencia:
- Colesterol total: <200 mg/dl.
- Lipoproteína de baja densidad (LDL) <100 mg/dl.
- Lipoproteína de alta densidad (HDL) en mujeres > 50 mg/dl y en hombre <40 mg/dl.
Y a todo esto, se preguntarán ¿Porqué es importante saberlo?
Actualmente en México según el INEGI, las enfermedades del corazón fueron la primera causa de muerte a nivel nacional durante el periodo de enero a junio de 2023, con 97.187 casos. Le sigue la diabetes mellitus, con 55.885 fallecimientos, y los tumores malignos, con 45.409 decesos.
Aunado a esto, debemos considerar que en México 2 de cada 3 individuos padece algún factor de riesgo no modificable, por lo que es importante concientizar sobre la prevalencia de estas enfermedades, las formas de detectarlas y de prevenirlas.
¿Y qué pasa si yo, además de factores de riesgo también tengo una enfermedad de base como el Lupus?
En la actualidad se sabe que la enfermedad de lupus influye de manera importante en el riesgo que tiene una persona de presentar riesgo cardiovascular y/o generar una complicación cardiovascular a largo plazo tales como: pericarditis, miocarditis, endocarditis, trastornos de conducción cardíaca, hipertensión arterial y/o enfermedad coronaria.
Esto se suele atribuir a distintos procesos de la enfermedad. Por sí misma, la enfermedad causa alteraciones inmunológicas que generan un desequilibrio en el cuerpo humano; aunado a ésto, los fármacos que se implementan en la enfermedad a largo plazo pueden generar cambios sistémicos en distintos órganos tales como el corazón y el riñón, los cuales se encargan de regular presiones en el cuerpo humano.
Lamentablemente, en la actualidad no existen escalas para estimar con certeza el impacto que conlleva para las personas con una enfermedad base, no sólo de Lupus, sobre su salud cardiovascular. Si bien, se han hecho estudios de investigación en distintas partes del mundo donde se ha estimado el riesgo cardiovascular a largo plazo utilizando escalas convencionales para población general, como la escala de riesgo cardiovascular Framingham, se ha reportado que la estimación puede estar subestimada al no considerar los factores asociados a su enfermedad base.
Es por ello que se busca orientar a toda la población, sana o con alguna enfermedad diagnosticada, a que la mejor manera de prevenir una enfermedad o complicar tu enfermedad, es cambiar tu estilo de vida.
¿Cómo cambiar tu estilo de vida?
- Dieta más consciente. Identificar y reducir el consumo de productos altos en sodio, azúcares y carbohidratos.
- Iniciar hábitos de ejercicio.
- Ir al médico de manera regular. No se trata de ir al médico solo cuando me encuentro enfermo, debemos tener el hábito de evaluarnos constantemente, para mejorar nuestra calidad de vida, prevenir o reducir el riesgo de presentar alguna enfermedad y, en caso de que se presente alguna, poder detectarla y tratarla de manera temprana y oportuna.
Bibliografía:
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